domingo, 17 de mayo de 2015

Clase práctica (3)

En esta clase práctica, el profesor quiso que viéramos las distintas maneras que hay de realizar una clase de educación física, así como las alternativas formas que hemos podido vivenciar nosotros mismos o nuestros padres y madres, o incluso nuestros abuelos y abuelas.

Estos son los diferentes estilos de enseñanza o modos de llevar una clase de educación física.

  • Mando directo: Nos puso en orden según nuestra estatura y nos colocó en tres filas. A continuación, el docente realizaba un ejercicio que nosotros debíamos repetir en el mismo que éste marcaba con el silbato.
  • Asignación de tareas: Tuvimos que dar una serie de vueltas al aula, haciendo lateral, saltando, haciendo spring, etc. Mientras las realizábamos, el docentes no corregía o motivaba, según veía.
  • Trabajo por grupo: Nos separó en tres grupos, dándonos a elegir un deporte: mate, baloncesto o fútbol.
  • Enseñanza recíproca: Nos colocamos por parejas y nos uníamos a otra pareja, realizando lanzamientos de balonmano y valorando a nuestro compañero, pudiendo corregirlo si fuera necesario.
  • Micro enseñanza: El docente eligió, al principio de la clase, a tres personas; éstas se encargarían de explicar, como si fueran profesores, una actividad. Ésta consistía en formar un círculo, decir nuestros nombres y recordar los de los compañeros.
  • Enseñanza socializadora: Hicimos tres grupos y cada uno debíamos representar algo (lo que quisiéramos), la mayoría escogimos un tema con un mensaje: el amor, no a las drogas...
  • Resolución de problemas: Nos dividió en dos grandes grupos. El docente diría una letra, número, frase o cosa que nosotros, con nuestros cuerpos, deberíamos representar en el suelo antes que el grupo contrario.

Ahora es vuestro turno, vosotros elegís qué método o estilo de enseñanza es mejor y por qué. Os dejo que reflexionéis y miréis los pros y los contras de cada uno de ellos.

martes, 5 de mayo de 2015

Los valores en la escuela.

Muchas veces nos preguntamos cuáles son los valores que han de promoverse en la escuela. Pues bien, reflexionando sobre ello, me he decantado por los siguientes:
  • Cooperación: se debe fomentar esta valor para que haya una mayor organización (desarrollo de la comunicación, mayor eficacia en el trabajo y mayor satisfacción de necesidades individuales), una evaluación positiva de los demás (ayuda mutua, mayor entendimiento, aceptación de ideas y sensación de objetivo común), una mayor cohesión (con más confianza y amistad y aumento del esfuerzo personal) y una mayor maduración personal.

  • Libertad: el alumnado debe saber y entender el significado de este valor, cuál es la finalidad y cómo lograrla. Deben saber para qué nos sirve y cómo protegerla. Cuáles son los límites y por qué lo son. Es un derecho irrenunciable e indispensable.

  • Felicidad: este valor debe ser la finalidad de la educación que damos a nuestros alumnos y alumnas, captar su felicidad y que puedan ser capaces de difundir y contagiar esa felicidad a los demás. Para ello, es muy importante cuidar la alegría, el optimismo, el sentido del humor, etc. Sólo aquel que es feliz puede transmitir felicidad.

  • Perdón: debemos fomentar este valor para que el alumnado entienda que el perdón da lugar a unas sensaciones y sentimientos mucho más agradables. El perdón nos hace mejores personas, pues conlleva comprender al otro, su situación... (empatía). Perdonar supone volver a confiar. Deben saber que el perdón les ayudará y apoyará a vivir en paz con ellos mismos y con los demás, ayudando así también al que los ha ofendido.

  • Autoestima: es importante que el niño aprenda a valorarse a sí mismo. Esto sirve de apoyo para educar la empatía. Una buena manera de promover la autoestima es mediante un instrumento muy poderoso: el elogio.

  • Honestidad: deben saber y comprender que ser honrado es actuar, en todo momento, con justicia, dando a cada quien lo justo y apartando para sí mismo lo que le corresponde según sus capacidades, logros y méritos. Los alumnos y alumnas irán aprendiendo la honestidad conforme el ejemplo de sus padres y profesores, mediante sus diálogos anecdóticos. Tenemos que hacer que sean honestos consigo mismos, que sepan cuáles son sus debilidades y cuáles sus fortalezas. Sin embargo, no nos damos cuenta de que este valor se fomenta bastante en la escuela, por ellos mismos a veces; ejemplo de ello: cuando un niño no copia en exámenes ni trabajos, cuando aceptan su error en cualquier problema, cuando son conscientes de que el robo está mal, cuando hablan siempre con la verdad y sinceridad, cuando no se quedan callados y denuncian cualquier problema grave, cuando actúan bien y no hacen cosas malintencionadas para los demás, cuando siguen las normas y reglas, respetándolas, en los juegos...

  • Humildad: es necesario que el niño aprenda que no es superior ni a nada ni a nadie en ningún sentido, a pesar de presentar seguridad en las capacidades que tiene. Vivir con una actitud humilde le posibilitará conocerse mejor, valorar sus fortalezas y pretender mejorar sus debilidades.


  • Amor: los niños deben reconocer y colocar el amor como el apoyo y principio de todo lo que realizan, para que así consigan un desarrollo integral exitoso.

  • Paz: no como ausencia de problema, puesto que en las diferencias diarias el conflicto es duradero, sino la paz como una actitud para examinar y solventar los mismos. Como valor individual simboliza tranquilidad y calma, lo que, interiormente, incrementa la capacidad de observar, juzgar o, simplemente, de disfrutar. La paz como valor social consigue lograr los beneficios del equilibrio, la justicia y la igualdad.

  • Respeto: deben entender a qué y a quién han de respetar. El respeto por la vida, el lugar en el que se habita y se convive tanto individual como socialmente. El respeto por el medio ambiente también deben comprenderlo.

  • Tolerancia: el alumnado debe comprender qué es la tolerancia y conocer los efectos de ella para que actúen de forma coherente, aceptando que todo tiene un espacio y un tiempo.

  • Solidaridad: creo que este valor viene cogido de la mano con la generosidad y la empatía. Son fundamentos esenciales de la convivencia que tenemos que fortalecer y animar. debemos hacer que dejen de mirarse a uno mismo para centrarse en el otro, puesto que es tan importante el otro como el yo.

  • Justicia: el alumnado debe comprender que aceptar sus errores y aciertos ayuda a hacer un mundo más justo y comprometido.

  • Igualdad: el alumnado debe saber que este valor es importante, mucho, pues no deben sentirse en ningún momento superior a los demás, por ningún motivo. La igualdad permite que haya más oportunidad para todos.

  • Responsabilidad: por uno mismo, por los demás, por lo que se hace. La responsabilidad como maestro y juez de nuestras acciones. El alumnado debe comprender el sentido de este valor, para que se conciencia de que todo lo que hace es su decisión.

  • Diálogo: debemos hacer ver a los alumnos que dialogando se llega a una solución. Que el diálogo es la mejor manera para llegar a un acuerdo, y no mediante peleas, gritos, insultos y agresiones.

  • Empatía: el niño debe aprender a ponerse en el lugar del otro y entender cómo piensan y sienten los demás, ya que se trata de un valor necesario para la convivencia.

  • Compromiso: el compromiso es un valor que manifiesta madurez y responsabilidad. Se va consiguiendo gradualmente con los años. Debemos hacer ver a nuestros alumnos el valor de la palabra nada. No hay nada mejor que dar ejemplo.

  • Gratitud: es importante y valioso que nuestros alumnos y alumnas aprendan a mostrar gratitud, puesto que es un valor que va ligado a las recompensas positivas, por eso es primordial que continuamente reconozcamos a nuestro alumnado lo bien que hacen las cosas. La gratitud no se trata sólo de dar las gracias, sino que nace del corazón, de nuestro interior, del afecto a lo que alguien hace por nosotros.

  • Amistad: nuestros alumnos y alumnas deben aprender dicho valor, del afecto recíproco que nace del roce con el otro. Aprenderán que el verdadero valor de la palabra amistad va mucho más allá que un simple click, agregando amigos en sus redes sociales.

  • Optimismo: es muy importante que nuestros alumnos y alumnas aprendan a vivir la vida con entusiasmo y optimismo, buscando siempre el lado positivo de las cosas a pesar de las bofetadas que nos plantea la vida. Deben huir del pensamiento negativo que nos molesta.

  • Paciencia: nuestro alumnado debe cuidar la paciencia y aprender a aplazar recompensas, huyendo del "lo quiero aquí y ahora". Esto ayudará a controlar y dirigir su impulsividad, demostrando una actitud tolerante y sosegada frente a la vida.

  • Esfuerzo: un valor necesario en la sociedad actual que se caracteriza por la rapidez y el mínimo esfuerzo. El niño tiene que aprender que todo lo que quiere lograr requiere de un esfuerzo.