En mi humilde opinión, creo que la educación es una tarea fundamental de las familias, que se apoya en la escuela, pero en la que los padres deben ejercer una influencia y actuación prioritaria en el desarrollo de su hijo y en su proceso de aprendizaje.
La escuela debe ser el instrumento que ayude a los padres en su tarea y les sirva de apoyo, puesto que los padres no son profesionales y es bueno que el niño o niña esté bajo el control del sistema educativo en la escuela.
La familia es el primer agente de sociabilización durante los primeros años de vida del niño o niña, que aprende de todo lo que observa y lo interioriza; es la base de los valores, normas que el pequeño o pequeña adquiere, el núcleo familiar es el encargado de la construcción de cada uno. Pero la escuela le enseña una serie de valores (no sólo académicos, como ya sabemos), le enseña lo que se conoce como currículum oculto, que recoge el esfuerzo, el trabajo en equipo...
La familia puede tener una influencia positiva en la transmisión de valores a sus hijos e hijas, pero también puede tener una influencia negativa. Si la situación que vive el niño o niña en su familia en conflictiva, si existe el maltrato... los valores que aprende el niño son negativos, obviamente, y entonces el papel de la escuela se intensifica, ya que tiene que actuar erradicando estos valores negativos y fomentando aquellos que le permitan convivir en sociedad y formarse como persona.
En conclusión, creo que es un trabajo mixto, y no como la visión actual en la que los padres se despreocupan totalmente de la educación de sus hijos dejándolas en manos de sus profesores. Por ello, se debería fomentar la influencia de los padres en el aprendizaje y proceso educativo de sus hijos con ciertas actividades.
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