La familia, primer agente socializador, ya no se centra tanto en lo azul y coches para niños y rosa y cocinitas para niñas. Se educa en femenino y masculino, cosa que no sólo beneficia a las niñas y no sólo es tarea de las docentes.
Se debe nombrar a la realidad que existe mediante el uso del lenguaje como mediador, es decir, que no utilicemos el género masculino para referirnos a ambos sexos, cambiar el "niños" por "niños y niñas", y así...
Los estereotipos sexistas favorecen las relaciones de violencia entre los hombres y mujeres en los centros escolares. No debe haber favoritismo en los maestros. Hay que tener mucho cuidado con eso. Hay que poner mucha atención en qué decimos, pues podemos adentrarnos en el machismo sin que queramos y sin que nos demos cuenta.
Para afrontar la exclusión en clase, el profesorado debe evitar el etiquetaje, autoevaluarse como docente y fomentar actividades para el profesorado y para las familias.
En mi opinión, no sólo hay diferencias físicas, sino en todos los ámbitos, por lo que debemos tener cuidado con esas diferencias. Debemos reflexionar, tanto docentes como alumnos, sobre los aspectos de la discriminación, aprovechando dichas diferencias para fomentar el desarrollo de los alumnos y alumnas. Debemos promover la paz, a través de la cooperación y la solidaridad.





No hay comentarios:
Publicar un comentario